La tecnología digital vs. la corrupción / En opinión de Jorge Bravo




Redacción MXPolítico.- Enumero tres asuntos aparentemente aislados: 1) Emilio Lozoya (exdirector de Pemex) es acusado de desviar 23 mil millones de pesos; 2) dos videoescándalos revelan a personas intercambiando fajos de billetes en maletas y bolsas de papel, respectivamente; 3) el Instituto Nacional Electoral (INE) negó el registro al partido México Libre por tener más de 5% de aportaciones de personas no identificadas, a pesar de que el dinero sí está bancarizado a través de la aplicación Clip. Los tres casos coinciden en el manejo de dinero de “procedencia ilícita”; todos pudieron ser detectados fácilmente con el uso de tecnologías digitales.


Después de que se conoció el videoescándalo donde se involucra al hermano del presidente López Obrador entregando aportaciones a una campaña, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, declaró que estudia la posibilidad de eliminar o reducir la circulación de billetes de alta denominación para combatir el lavado de dinero en campañas electorales. Ya se tardó.

Desde hace tiempo se insiste en la necesidad de impulsar la inclusión financiera universal, el uso de pagos móviles digitales, el manejo de dinero electrónico y la adopción de tecnologías para prevenir el lavado de dinero y la corrupción.

El Índice de Percepción de la Corrupción 2019 de Transparencia Internacional ubica a México en la posición 130 de 180 países, dentro del rango de altamente corrupto.

También es el peor evaluado entre las 36 naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según el Barómetro Global de la Corrupción 2019 de la misma organización, 34% de los mexicanos tuvo que pagar un soborno para acceder a trámites y servicios, sólo superado por Venezuela (50%) en América Latina.

Datos adicionales del Barómetro revelan que nueve de cada diez mexicanos consideran que la corrupción en el gobierno es un problema grave. México encabeza el índice de compra de votos en la región, donde 50% de los consultados en el país considera que recibieron sobornos a cambio de votos. Según la encuesta, los mexicanos piensan que los legisladores (65%), el Presidente de la República (63%) y los empleados públicos locales (63%) son los funcionarios más corruptos.


“La corrupción es un asunto cultural”, aseguró el expresidente Peña Nieto en 2014, el mismo día que anunciaba una iniciativa para crear el Sistema Nacional Anticorrupción.

Con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) la corrupción deja de ser un problema cultural y se convierte en un asunto técnico.

Con políticas de datos abiertos y plataformas digitales públicas, transparentes e interoperables se puede saber cuánto ingresa y cómo se erogan los recursos públicos en tiempo real. También se puede identificar el origen y destino de cualquier transacción financiera que involucre dinero público o privado de procedencia ilícita.

La transformación digital de los gobiernos debería contemplar el mínimo manejo de dinero en efectivo y el máximo uso de TIC para realizar transferencias electrónicas. La digitalización también está cambiando la forma de operar de la corrupción. Se le puede enfrentar si además de mejorar el gobierno digital las políticas se centran en áreas potenciales como factores socioeconómicos, buena gobernanza, cultura y transparencia para combatir la corrupción.


Autor: Jorge Bravo


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