Oro líquido, van por aceite de cocina para biodiésel



Redacción MX Político.- Dicen que entre más grasoso más sabroso, quizá sea esta la razón por la que el aceite vegetal sea tan imprescindible en las cocinas mexicanas y en los populares puestos de tacos y garnachas, pero, ¿a dónde va después de que cumplió su función de deleitar tu paladar? A partir de este año, ese cuantioso residuo que generalmente termina en el drenaje, tendrá un final más interesante y útil en la Ciudad de México: la producción de biodiésel.

Y es que impedir que se tire después del primer uso tiene un doble beneficio: además de generar combustible para vehículos, se evita que éste llegue a las coladeras, ya que un litro de aceite usado tiene el potencial de contaminar hasta 40 mil litros de agua potable.

Pudiera pensarse que sólo tiene un beneficio ambiental; pero hay un problema grave del que poco se habla: el mercado negro. En la capital del país, muchos lo compran por bidones para revenderlo a fábricas de jabones, de croquetas para perros o incluso para limpiarlo y darle una apariencia de aceite puro, con el fin de comercializarlo a quienes se dedican a la venta de alimentos fritos y cuyo consumo es sumamente perjudicial para la salud. ¡La gente lo consume sin saberlo!

Los esfuerzos para fomentar la producción de combustible a partir del aceite de cocina en la CDMX comenzaron en 2018, con modificaciones a la Ley de Residuos Sólidos, lo que permitió que este año se hiciera realidad la primera planta que lo convertirá en biodiésel.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas, la pandemia ha complicado su reaprovechamiento, lo que significa un reto en la recolección de cantidad suficiente para lograr el objetivo.

Tirar el aceite al drenaje era una práctica común en el Centro Histórico, por la cantidad de restaurantes ubicados en el primer cuadro de la CDMX. En 2018, se emitió la norma ambiental NADF-AMBT-2015 para prohibir esta práctica, pues genera taponamientos y daños a las tuberías, lo cual ocasiona encharcamientos, proliferación de fauna nociva y microorganismos que dañan la salud y generan malos olores.

A partir de dicha norma, en el último año, la Autoridad del Centro Histórico puso en marcha el programa para un adecuado manejo de residuos grasos de origen vegetal y/o animal, con el que se establecieron puntos de recolección en los mercados de la zona.

El 5 de noviembre de 2019 inició el programa piloto de recolección de residuos grasos de origen vegetal y/o animal en el mercado 2 de Abril, de la colonia Guerrero, y 20 días después en el mercado Abelardo L. Rodríguez, en el Centro Histórico.

La estrategia continuó en los céntricos mercados de San Lucas y Merced Comidas. Con todas estas acciones, se reunieron 108.4 litros de residuos grasos que no dañaron el drenaje ni el ambiente. La recolección pudo ser mayor, pero el proceso se desaceleró durante los tres meses que la ciudad permaneció en semáforo rojo por la emergencia sanitaria del coronavirus.

De acuerdo con cifras de la Autoridad del Centro Histórico, del 11 de noviembre de 2019 al 29 de abril de 2020, se recolectaron 98 litros; y en julio de este año, otros 10.8 litros. La planta ya está en condiciones de operar a máxima capacidad; sin embargo, la pandemia golpeó todas las metas programadas.

Si bien, en una fase de prueba se logró la producción de 7 mil litros de biodiésel y los equipos están listos para una capacidad instalada de 3 mil litros al día, actualmente el reto es juntar cantidades suficientes de aceite vegetal usado de restaurantes o cocinas de mercados, que disminuyeron sus actividades comerciales por la contingencia.


**Información La Razón **Foto: Especial




esm