Hechos, ya no palabras / En opinión de Alberto Woolrich Ortíz


 Redacción MX Político.- Todo el mundo sabe –por lo que dicha verdad se ha convertido en apogtema– que en muchos Agentes del Ministerio Público, Fiscales, Jueces, Magistrados y algún Ministro de la Suprema Corte de Justicia muy bien identificado por al Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., son el enemigo a vencer, ya que so pretexto de impartir justicia, malinterpretan la Letra de la Norma, concediendo también impunidad a la delincuencia, a cambio, obvio, de talegas de denarios.

Ojalá el Primer Magistrado de la Nación aplique su enjundia para cortar y erradicar para siempre el cáncer terminal en las Instituciones afectadas y si no sabe cómo, que aprenda desde ya, toda vez que México no puede vivir sin justicia decente, transparente y gratuita.

El fenómeno de la impunidad y de la corrupción que padece el pueblo de México, no es, a juicio de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., un triste fenómeno como sostienen destacados y distinguidos columnistas de opinión pública, sino ser el más lesivo y grave problema del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Si no se tiene y se transmite verdaderamente a sus colaboradores la voluntad política y la suficiente dósis de adrenalina, a la cual los viejos ya no somos tan afectos, para exterminar de una vez por todas a tan nefasta agrupación de Togados criminales jamás llegaremos a ser un México libre de corrupción.

Los conceptos de juristas expresados por el Presidente de la República en esa Tribuna mañanera esperamos cristalicen y no resulten sólo palabras como las expresadas por Salinas, Zedillo, Fox, Calderon y Peña.

El que firma éstas líneas –aunque no es su intención– se ha convertido en un radical eseptico en el tema abordado, por constarle que Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderon Hinojosa y Enrique Peña Nieto que expresaron las mismas palabras: “Se combatirá enérgicamente la corrupción propiciada por la mafia del poder y jueces que los apoyan”.

Enormes, contundentes y sabias expresiones, merecedoras de mejor destino, si éstas se hicieran realidad y no solamente fueran expresadas en son y quimerico deseo de aplicación de la más elemental de las justicias, lamentablemente para todos los Togados miembros de diversas Barras, Colegios, Asociaciones, Confederaciones, Academias, Ateneos e Institutos el cáncer terminal de corrupción que invade e impide en el ámbito de procuración e impartición de justicia a toda costa, la factibilidad de la salud pública en materia de impunidad y extrema corrupción, la tienen las instituciones de procuración e impartición incrustrada hasta la médula.

Más como resulta ser ya costumbre en las mañaneras de Andrés Manuel López Obrador, en su carácter de Primer Magistrado de la Nación, ha pronunciado diversas arengas a fin de combatir a la corrupción en el ámbito de justicia.

Los decíres y ocurrencias en ese acontecimiento gubernamental son sólo deseos, si consideramos no sólo el candente tema, sino la forma de tratar de resolver la aguda problemática que padece la ciudadanía del País y el medio de procuración e impartición de justicia para acceder a ella, respecto de la impunidad de los delincuentes de poder que incurrieron en actos de narcopolítica.

El Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador de manera tozuda, constante y reiterada hasta la saciedad ha sostenido, al igual que en su momento de gloria personal y profesionalmente que cuando menos en la narcopolítica Andrés Manuel López Obrador no se ha cubierto de gloria por la impunidad que le siguen concediendo al narcopolítico más importante de la historia jurídica patria.

Escribe: Lic. Alberto Woolrich Ortíz
Presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C..
 
 
 
 
 
 
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