Revolcándose en el Fango los de Morena / En opinión de Nidia Marín

 

Redacción MXPolítico. - No es ninguna novedad que un partido quede en el fango después de su proceso electoral interno para cambiar dirigentes. Pero no todas las instituciones que ha tenido México se exhibían de la forma que lo ha hecho el Movimiento de Regeneración Nacional, que no es movimiento y ahora se duda hasta de que sea partido.

Enlodados todos sus pretendientes a la dirigencia lo que no se había visto por lo menos en los partidos serios y cuando así llegó a ocurrir en las crisis del PRI y del PAN, los inconformes se fueron de las instituciones en las cuales habían militado por años.

Pero eran otros tiempos. Sí, aquellos en los cuales había vergüenza política y por ende verguenza partidista.

Víctor Meza le denomina “Canibalismo Político” y sobre el mismo ha escrito:

“Las luchas internas en los partidos políticos, sin importar el signo ideológico o la doctrina que los distingue y alienta, suelen desembocar en feroces reyertas y venganzas personales que, al final de cuentas, lejos de fortalecer y dar cohesión orgánica al partido, acaban fracturándolo y, por lo mismo, debilitándolo.

“Después de un proceso electoral, esas luchas se intensifican y amplían, tanto en los partidos perdedores como en el seno del ganador. Los derrotados tienden a exigir cuentas, mientras que los vencedores exigen cuotas de poder. Ambas razones son suficientes para abrir la pelea y ensangrentar la arena.

“En el caso de los que perdieron la elección, los reclamantes van por la cabeza de los responsables. Exigen cambios en la conducción y revisión profunda del liderazgo político. En cambio, en el caso de los que ganaron la batalla, el reclamo está ligado a la concepción patrimonial del poder, que convierte al Estado en un botín que debe ser repartido y distribuido en cuotas políticas e influencias administrativas concretas.”

Otro planteamiento que realiza es:

“Pero el poder obnubila y, a veces, distorsiona de tal manera el carácter y la conducta de quienes lo detentan que los reconvierte y transforma en el contrario de lo que fueron antes. La antigua cortesía se vuelve prepotencia y arrogancia; la sonrisa de antaño se muta en ceño fruncido, al tiempo que la tolerancia en época de campaña electoral se traduce en exclusión grosera y silencio hostil. “El hombre” ya no es el mismo, el poder lo ha cambiado, ha sacado a flote sus pasiones más primarias y ha relegado a un segundo plano las virtudes que ostentaba. Como en una versión curiosa de “La Metamorfosis” de Franz Kafka, nuestro personaje se ha vuelto un clon contradictorio de sí mismo”.

Maza no se refiere a lo que sucede en Morena. El texto lo escribió con motivo del triunfo del Revolucionario Institucional en 2012, pero podría estar hablando de lo que en su momento le ocurrió al Partido Acción Nacional o el Partido de la Revolución Democrática (en su justa dimensión) y a cualquier otro con o sin merecimientos.

Pero hay que ver lo que Víctor Maza precisa y sopesar lo que está ocurriendo en Morena donde Porfirio Muñoz Ledo (el único político con clase y conocimientos en Morena) ha sido defenestrado, mientras los demás que aspiran a las principales posiciones partidistas ya fueron acusados de desvíos de recursos y otros delitos.

El analista dice:

“Y el que reclama lo que cree merecer, bien puede recibir su merecido. O el que disiente, que corre el riesgo de sufrir el ostracismo burocrático. Peor le puede ir al que pretende disputar el poder futuro y convertirse en aspirante prematuro. La represalia puede llegar a los límites del canibalismo político, o del “cainismo”, como prefieren decir algunos, en alusión directa a la vocación fratricida y “abeliana” de muchos correligionarios, tan sectarios como intolerantes. Es la venganza con reminiscencia bíblica, el desquite tardío, la fruición perniciosa del vencedor arrogante. El hermano de ayer convertido en el verdugo de hoy.

“En este laberinto insufrible, la lucha contra la corrupción, real o simulada, suele ser utilizada como mecanismo apropiado para los ajustes de cuentas. Con el pretexto de perseguir y condenar el comportamiento del funcionario indecente, se persigue y hostiliza en realidad al disidente corrupto… o a su padrino político, también corrupto. De esa forma, la verdadera lucha contra la corrupción, que debe castigar al corrupto y sancionar al corruptor, se desnaturaliza y desvirtúa. Queda convertida en un mecanismo de presión o de venganza, forma personalizada de dirimir las discrepancias políticas entre el perseguidor y el perseguido… o sus protectores. La lucha contra las formas corruptas de administrar el Estado se vuelve mecanismo de chantaje, procedimiento apropiado para satisfacer las ansias de los caníbales políticos. El Caín dirigente persigue y hostiga al Abel aspirante, investiga a sus amigos y aliados, le destapa la ola de sus escándalos (siempre hay material de sobra para hurgar en la podredumbre) y lo exhibe como un desvergonzado y canalla que, por ningún motivo, merece o mereció dirigir los destinos del país. Se acabó la amistad de ayer, si es que la hubo”.

Y por cierto, creemos que en esa masa amorfa que se denomina Movimiento de Regeneración Nacional aun no está dicho todo en este pleito callejero.


Autor:  Nidia Marín


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